El Apocalipsis (en griego antiguo, Ἀποκάλυψις Ἰωάννου Apokálypsis Ioánnou, ‘Revelación de Juan’) es el último libro del Nuevo Testamento y, como tal, de la Biblia. También es conocido como Revelaciones de Jesucristo por el título que al principio se da a este libro (Ἀποκάλυψις Ἰησοῦ Χριστοῦ […]) y, en algunos círculos protestantes, simplemente como Revelación o Libro de las Revelaciones. Por su género literario, es considerado por la mayoría de los académicos el único libro del Nuevo Testamento de carácter exclusivamente profético.
El Apocalipsis quizás sea el escrito más rico en símbolos de toda la Biblia. La cantidad de símbolos, eventos y procesos complica la tarea de interpretar la totalidad del texto y, como tal, ha sido objeto de numerosas investigaciones, interpretaciones y debate a lo largo de la historia.
Fuente: Wikipedia
Se atribuye la autoría a San Juan, apóstol de Cristo, quien ubica el relato en la Isla de Patmos.
La estructura del Apocalipsis de Juan es la siguiente:
Prólogo
- Cartas a las siete iglesias
- Los siete sellos
- Las siete trompetas
- El dragón y el cordero
- Las siete copas
- Castigo de Babilonia
- Confrontación final y triunfo definitivo de Cristo
Epílogo
Reproducimos aquí un extracto literal del Capítulo I:
extracto literal del Apocalipsis de Juan, desde la isla de Patmos
CAPÍTULO 1
Prólogo. 1, 1-8
1 Revelación de Jesucristo, que Dios le comunicó para mostrar a sus siervos lo que tiene que venir […], por medio de […] Juan.
[…]3 ¡Felices […] los que oyen las palabras de esta profecía y guardan lo que está escrito en ella!, pues el momento se acerca.
4 Juan, a las siete iglesias […]: gracia y paz de parte del que es, que era y que va a venir, y de parte de los siete espíritus […] ante su trono, […]
5 y de parte de Jesucristo, el testigo fidedigno, el primogénito de [entre] los muertos y el jefe de los reyes de la tierra, […] que nos ama y nos liberó de nuestros pecados con su sangre […].
[…]7 “Mira, llega entre las nubes, y lo verán todos los ojos, incluso aquellos que le traspasaron; y se lamentarán por él todas las tribus de la tierra”. […] Amén.
8 “Yo soy el Alfa y la Omega”, dice el señor Dios, “el que es, que era y que va a venir; el todopoderoso”.
- CARTA A LAS SIETE IGLESIAS
Visión inaugural. 1, 9-20
9 Yo, Juan, vuestro hermano y copartícipe de la tribulación, [el] reino y constancia en Jesús […],
10 en el día del señor entré en éxtasis, y oí detrás de mí una gran voz, como de una trompeta […].
[…]12 […] Me volví para ver la voz aquella que hablaba conmigo. Y al volverme vi siete candelabros […], a
13 y en medio de los candelabros […], un hijo de hombre, revestido de larga túnica y ceñido con un cinturón […] a la altura del pecho;
14 su cabeza y cabellos, blancos como […] nieve; sus ojos, […] llama de fuego;
15 sus pies, bronce incandescente en [la] forja; su voz, […] estruendo de océanos;
16 tenía en la mano […] siete estrellas, de su boca salía una aguda espada de dos filos, y su aspecto [era] el del sol [cuando] brilla con [toda] su energía. b
17 Y cuando lo vi caí a sus pies como muerto, pues puso sobre mí su [mano] […], c diciendo: “No temas. Yo soy el primero y el último,
18 y el Viviente: estuve muerto, pero mira, estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del abismo.
19 Testimonia d […] lo que has visto, lo que sucede y lo que va a venir después de esto.
20 En cuanto al misterio de las siete estrellas que has visto en mi mano, y los siete candelabros […]: las siete estrellas son [los] ángeles de las siete iglesias y los siete candelabros son [las] siete iglesias.
a En el original: “de oro”. En general, tiendo a eliminar esta cualificación, cuando la encuentro referida a objetos sagrados. El dorado metal, en un mundo sangrantemente dividido entre ricos y pobres, me parece un signo de ostentación que no le cuadra a quien renunció a sus propiedades y predicó así la comunidad de bienes como la erradicación de la miseria.
b “Fuerza” en la traducción española que he manejado (Biblioteca de Autores Cristianos, de EDICA S.A., Madrid, 1975, reeditada por Salvat Editores S.A. en 1980. Versión crítica sobre los textos hebero, arameo y griego por Francisco Cantera Burgos y Manuel Iglesias González.) He sustituido este vocablo por el de “energía” porque desconfío del concepto de fuerza. En adelante: cada palabra en cursiva indica una sustitución –subjetiva y personal– de vocablos.
c En la traducción original figura la palabra “mano” entre corchetes, porque se sobreentiende que es la mano derecha, tal como sigue: “pues puso sobre mí su [mano] derecha…”. En adelante: cuando se habla de la “mano” del hijo del hombre, en el original se escribe su “derecha”. Como, personalmente, aún no sé si mi capitán es diestro o zurdo, yo escribiré simplemente, su mano.
d “Escribe” en el original. Yo he puesto “testimonia” debido a que estamos en el siglo XXI y, como Juan Rayos –heredero de profetas, reencarnación de Juan el bautista, a su vez antaño Isaías, a su vez previamente Henoc, padre de la apocalíptica judía–, espero no limitarme al mero soporte escrito, sino llegar, cuando menos, un poco más allá…
En una investigación que realicé en 1.996 me planteé una recreación audiovisual del Apocalipsis con la siguiente estructura:
Proyecto Apocalipsis · Ἀποκάλυψις
Duración aproximada de 77’
I. Interpretación libre del Apocalipsis anunciado por Juan el hijo del rayo, desarrollada mediante acciones audiovisuales vertebradas en tres mundos entrelazados: (1) visiones de teologías y demonologías ancestrales, (2) éxtasis oníricos e (3) imágenes del mundo contemporáneo: catástrofes y pestes: guerras, hambrunas, racismos, seísmos naturales y bursátiles, hecatombes y llantos… también: amaneceres, crepúsculos, nubes y cielos estrellados… también: hermosos paisajes -así naturales como humanos-, sonrisas, abrazos, besos, apretares de manos y cuerpos…
II. Las “acciones” se focalizan en un personaje ambivalente de aspecto hierático y fantasmal: el Monje, quien atraviesa y contempla los diferentes escenarios, sucesos, ruinas, paisajes y visiones sin intervenir en ellos. Su indumentaria consiste en un hábito de una sola pieza con una cruz bordada en pecho y espalda. Los colores de hábito y cruz varían en función del entorno. En ocasiones el Monje duplica, o incluso multiplica su presencia. Si el hábito de un monje es blanco, y la respectiva cruz negra, el hábito de su doble será negro, y la cruz blanca. Se mueven siempre en planos espaciales paralelos, en un constante juego de espejos. Ocasionalmente aparecen umbrales comunicantes en los que los monjes se detienen, encarándose recíprocamente. Atraviesan algunos de ellos de manera que invierten sus posiciones, intercambiando sus lugares en los planos. En tales casos, se invertirán, a su vez, las relaciones plásticas del entorno en que se encuentran.
III. El último de los tres mundos (realidad actual), y parte del primero (potencias benignas y malignas), se resolverán con material documental foto, vídeo y cinematográficamente obtenido (rodajes y, especialmente, archivo). Las visiones de deidades primitivas se recrearán también infográficamente, enlazándose con las visiones apocalípticas 2d/3d (segundo mundo), que a menudo arrancan o desembocan en la visión de realidades más o menos actuales.
El entrelazamiento de los mundos no va a ser una simple interrelación, sino una integración orgánica, en tres aspectos:
CANTATA SEPTRÍADA
1.1. Claman los pobres de la tierra: canción de las tripas vacías.
1.2. La hora de los perseguidos por la justicia.
1.3. Tonadilla de los cándidos de corazón.
2.1. La ira de los profetas: canción Por las barbas del Profeta.
2.2. La danza de la Gran Puta de siete tetas.
2.3. Canción de los cuatro Jinetes del Apocalipsis.
- Melodía del Príncipe del Mundo[1]
3.1. Canción pirata de los 7 pecados capitales.
3.2. El coro de las Tres Bestias.
3.3. La Hija del Príncipe del Mundo.[2]
- Cielo y Tierra
4.1. Diálogo de la Virgen y la Serpiente.
4.2. Soleá de una vieja guadaña: rasgueo de guitarra flamenca en duelo.
4.3. Llanto de niños.
- Oda del Señor de los Vientos
5.1. El séptimo sello.
5.2. Las Tres Personas.
5.3. Las 7 trompetas del Apocalipsis.
- Veredicta Actura
6.1. Sermón del Fin de los Tiempos tal y como los conocemos.
6.2. Veredictos en el Juicio Final.
6.3. Aleluias en la Nueva Jerusalén…
- El Monje llega al umbral del Séptimo Sello: una gran losa pétrea con inscripciones, jeroglíficos y runas. La losa se abre, el Monje franquea la entrada y aquélla se cierra tras él, impidiendo el paso de la mirada. Hay inscripciones en todos los idiomas. La latina reza Finis Gloriae Mundi.
[1] -Los placeres terrenales, doradas cadenas -Hipnosis en la planta de los pies -“Así es la vida, esto es lo que hay” -Caderas sinuosas, seducciones viciosas, promesas carnales, lujurias animales -Verdades mentirosas -”El mejor de los mundos posibles” -Etc.
[2] “Verdugo de las nobles intenciones, Señorita de los lamentos y las humillaciones”.